martes, 31 de agosto de 2010

CUIDADOS PRINCIPALES EN CANINOS DE EDAD AVANZADA.

El tiempo de vida de un perro depende de varios factores como ser la raza y la calidad de vida que tengan (alimentación, ejercicio, cuidados médicos). Por lo tanto, el momento en el que un perro es considerado viejo también varía. Como regla general, los animales de razas pequeñas o medianas viven más que las razas grandes o gigantes, pero generalmente se considera que los 7 años de edad marcan el comienzo de esta etapa. De aquí en adelante necesitará cuidados especiales, dado que puede desarrollar algunos problemas, los ritmos de su organismo son más lentos y se notan las señales del tiempo.

This pit bull terrier and cattle dog mix is 12 years old.



Algunas medidas a tomar:

Alimentación: debe ser específica dado que:
  • Sus necesidades de energía son menores y no realiza tanto ejercicio como un perro joven, si se le continúa dando la misma cantidad de alimento puede tender a la obesidad.
  • Algunos perros pueden presentar estreñimiento o pérdida de piezas dentarias, en estos casos se debe consultar al veterinario para que indique una dieta adecuada.

Puede dividirse su suministro de alimento dos veces al día, en vez de una sola ración, ya que su digestión es más lenta.
Se debe disminuir la cantidad de sal.
Si sufre de alguna enfermedad (insuficiencia renal o cardíaca por ejemplo), se le debe proporcionar dieta especial prescripta por el veterinario.
Es conveniente alimentarlo siempre en el mismo horario y lugar y no cambiarle sus costumbres.
Debe tener agua suficiente a su disposición.
Si las cantidades de alimento consumido disminuyen considerablemente, se deberá consultar la posibilidad de administrar suplementos vitamínicos.

Chequeo médico.
Es muy importante realizar una evaluación general a esta edad, para poder detectar cualquier cambio, prevenir enfermedades o tratarlas a tiempo. Conviene llevarlo a una revisión cada 6-8 meses y una vez al año se deben hacer análisis de laboratorio (de sangre y orina) y otro tipo de estudios como electrocardiograma, radiografías y ecografías.

Higiene diaria.
Es aconsejable realizar higiene dental y cepillado del pelaje. A veces el sarro, las infecciones en las encías o la pérdida de piezas dentales se presentan, y con una limpieza periódica pueden prevenirse o disminuirse sus efectos. El cepillado posibilita la revisión del estado del pelo, presencia de parásitos, irritaciones cutáneas o heridas.

Ejercicio.
El animal tiende a ser relativamente más sedentario, pero puede seguir realizando ciertos tipos de ejercicio (cuidando de que no esté contraindicado por el médico), como caminatas y otras actividades moderadas, siempre y cuando sea de su voluntad. Se le debe proporcionar suficiente agua.

Otros cuidados.
  • No es conveniente integrar nuevas mascotas, sobre todo cachorros, ya que un animal en su vejez no tiene demasiada paciencia y necesita de ambientes tranquilos. Pero si ya se ha incorporado recientemente otro ejemplar, en especial si es más joven, evitar consentir demasiado a este último, porque el mayor puede sentirse desplazado.
  • Habitualmente hay pérdida de visión, audición, sus movimientos se hacen más lentos a causa de que sus huesos y articulaciones son más débiles y disminuye la fuerza muscular, por lo tanto se debe adecuar la casa a esta situación por ejemplo evitando que tenga que subir y bajar escalones, y cambiando de lugar objetos que pueden hacerle daño al no percibirlos.
  • No dar medicaciones sin el asesoramiento del veterinario.

domingo, 15 de agosto de 2010

PARVOVIROSIS.

La aparición de vómitos y diarrea en perros menores de un año, tiene como causa principal la enteritis viral (enteritis: inflamación intestinal). Uno de los virus responsables de esto es el parvovirus canino tipo 2.
Los cánidos domésticos y salvajes son los principales huéspedes.
 
El modo de transmisión es a través de la materia fecal, ingresando al organismo vía oral.
El agente puede permanecer infeccioso por más de cinco meses en el suelo contaminado con materias fecales, pudiendo inactivarse utilizando cloro.
En las dos primeras semanas después que el animal contrae el virus, comienza a eliminarlo activamente, pero como ya se mencionó, el parvovirus puede continuar infectante durante meses.
Luego de la recuperación, generalmente el perro no transmite más la dolencia aunque esté en el mismo sitio con otros animales susceptibles.
La enfermedad subclínica (sin presentación de síntomas) es habitual sobre todo en perros callejeros, y en estos casos la liberación de virus es en alto número.

A menor edad del huésped, más grave es la enfermedad, y la mortalidad aumenta.
En los perros adultos disminuyen los casos debido a que las vacunaciones o infecciones anteriores los hacen más resistentes.
Después del destete es cuando los cachorros son más susceptibles, y se les debe inmunizar adecuadamente (vacunación).
Los factores que deprimen la inmunidad tales como estrés, hacinamiento, enfermedades preexistentes, bajo peso, predisponen a aumentar la gravedad y a alargar la permanencia de la enfermedad.
Aunque esta dolencia es sistémica, es decir que determina una infección generalizada en el organismo (se replica en células en división), la enteritis clínica es la forma más frecuente. A edades tempranas se presenta como enfermedad miocárdica (miocarditis), que no se da en adultos.

Los principales síntomas de enteritis por parvovirosis incluyen fiebre, vómitos y diarrea. Se observa depresión y falta de apetito.
Si se presenta la forma miocárdica, esta es fulminante, con un corto período caracterizado por dificultad para respirar y gemidos, al que generalmente sigue la muerte.

Diagnóstico.
Se realiza a partir de los signos clínicos de enteritis, aunque pueden confundirse con otras enfermedades (por ejemplo con moquillo canino). El diagnóstico definitivo requiere de pruebas de laboratorio que evidencien la presencia del virus o del antígeno viral.

Tratamiento (aquí se menciona a título informativo, cualquier medida a tomar debe ser siempre indicada por el médico veterinario).
Está enfocado a reestablecer los líquidos perdidos y proteger el tracto gastrointestinal. Generalmente no se requiere hospitalización, a menos que la deshidratación sea muy marcada, haya fiebre alta, pérdida de sangre o depresión importante. Los cachorros requieren más monitoreo que los adultos.
Lo más importante es la reposición de líquidos, que debe realizarse de inmediato y mientras se presenten vómitos y diarrea. Se pueden dar por vía oral, utilizando preparaciones comerciales (sirven las de uso en humanos), pero generalmente no son toleradas por el animal, entonces se opta por el suministro vía subcutánea o intravenosa de sueros apropiados.
Los antibióticos se indican para manejar las infecciones bacterianas secundarias. Generalmente se dan en forma inyectable.
El veterinario debe evaluar si se recurre a la administración de medicamentos específicos para controlar vómitos y diarrea (antieméticos y antidiarreicos).
Cuando el animal recupera el apetito, gradualmente se le pueden ofrecer alimentos tipo sopa (sólo el líquido) y caldos diluídos con agua. Luego pueden incorporarse dietas blandas como arroz hervido, siempre y cuando no reaparezcan los vómitos; si estos continúan deberá suspenderse la alimentación por 12 horas.
Si evoluciona favorablemente, el alimento se continúa en pocas cantidades durante 3 a 4 días hasta reestablecer paulatinamente la dieta normal.

Prevención.
  • El método más importante es la vacunación. Los cachorros depués del destete deben ser inmunizados, ya que dejan de recibir las defensas aportadas por la leche materna.
  • Los animales que hayan padecido la enfermedad, y se hayan recuperado, quedan inmunes probablemente de por vida.
El virus no afecta a los humanos. Pero hay que tener muy en cuenta las condiciones de higiene, porque aunque no sean afectadas, las personas lo transportan pasivamente.