jueves, 25 de noviembre de 2010

INTOXICACIÓN POR ASPIRINA EN GATOS.

Para que los medicamentos sean metabolizados en el organismo -y posteriormente eliminados-, es necesario que estén presentes ciertas enzimas -proteínas encargadas de desdoblar las moléculas de los fármacos- y lleven a cabo dichas funciones. En el caso del gato hay una relativa deficiencia de algunas de ellas, llamadas glucuronil transferasas, importantes para conjugar -e inactivar- las moléculas de diversas medicaciones, entre las cuales se encuentra la aspirina. Como consecuencia, el tiempo en el que este fármaco permanece efectivo, se ve incrementado.
Si en los felinos se administra aspirina con la misma frecuencia que en otros animales, seguramente se producirá intoxicación. Para asegurar la inocuidad debe por lo tanto, aumentarse en tiempo entre dosis. La posología apropiada es de 10-20 mg por kilo de peso, cada 48-72 horas (hay que tener en cuenta que cada comprimido es de 500 mg.).

  • En gatos muy jóvenes o de edad avanzada, la aspirina debe ser utilizada cuidadosamente, así como también en pacientes con problemas hepáticos o renales.



Signos de toxicosis.

En un principio pueden notarse algunas señales no-específicas tales como: anorexia (falta de apetito), vómitos, aumento en la frecuencia respiratoria, fiebre, decaimiento.
Si se ignora que el animal ha ingerido aspirinas recientemente, es más dificultoso llegar a un diagnóstico específico en esta etapa.
El riesgo de aparición de complicaciones respiratorias, trastornos en el metabolismo, convulsiones y hemorragias a nivel gástrico e intestinal (con potencial perforación) aumenta con la dosificación reiterada de este medicamento, o la utilización de comprimidos sin cobertura entérica. La hepatitis causada por fármacos, puede provocar ictericia. Con el transcurrir de los días puede haber incoordinación de los movimientos, debilidad a nivel muscular, convulsiones, coma y muerte.

Diagnóstico.
  • Investigar si últimamente se le ha administrado aspirina al gato. Si existe (o existió recientemente) una enfermedad que se trata con analgésicos o medicamentos antitrombóticos (prevención de coágulos), es de sospechar que sea intoxicación por aspirina.
  • Realizar un hemograma completo. Hay ciertos cambios que pueden evidenciarse en caso de una exposición crónica (anemia, cuerpos de Heinz).
  • Evaluación de desequilibrios ácido/base.

Tratamiento a aplicar (siempre por el Médico Veterinario).

Puede intentarse la eliminación si se interviene en los primeros momentos. Para ello se provoca el vómito, o se realiza un lavado gástrico (carbón activado a razón de 2 gramos por kilo de peso, administrados por boca).
En caso de úlcera gastrointestinal, deben administrarse los protectores correctos.
Debe seguirse una terapia de líquidos y electrolitos dependiendo de la condición.
Vigilar la temperatura corporal.
Si existe acidosis metabólica, el empleo de bicarbonato de sodio puede acelerar la eliminación del medicamento.

Pronóstico.

Si se actúa en forma temprana, tiende a ser favorable.

Fuente: "El paciente felino". Autor: Sharon Fooshee Grace.

jueves, 21 de octubre de 2010

CASO CLÍNICO Nº2

El 1º de setiembre de 2010, fue llevado a la clínica un felino macho, castrado, de 4 años de edad, color amarillo atigrado.

Motivo de consulta: El propietario afirmó que desde hace un mes el animal vomitaba la comida ingerida -un alimento balanceado de buena calidad-, pero no el agua. Los episodios eran recurrentes, si bien hace unos 5 meses presentaba vómitos esporádicos.
La defecación era normal en consistencia y coloración.
En la anamnesis se pudo descubrir que hubo un adelgazamiento progresivo: de pesar 6 kg. pasó a 2 kg. al cabo de un mes.

Al examinar al gato no se observó deshidratación, las mucosas mostraban coloración rosada y la temperatura era normal.
Se indicó la realización de dos radiografías laterales, una de ellas utilizando medio de contraste.
Por motivos económicos de los propietarios, no pudieron llevarse a cabo funcional hepático u otros análisis colaterales.
Las placas evidenciaron la presencia de un cuerpo extraño refringente, redondeado, situado en la cavidad abdominal por fuera del estómago.

El 3 de setiembre se le practicó una cirugía. Se observó la existencia de dos piedras en el interior de la vesícula biliar, las cuales la ocupaban en su totalidad.
Se extrajeron los cálculos y la vesícula.
La evolución en el post-operatorio fue satisfactoria.
Se realizó monitoreo y control por una semana, durante la cual permaneció internado, siendo tratado diariamente con amoxidal vía inyectable, protector hepático y suero fisiológico.

                                               Cálculos extraídos y vesícula biliar. Imagen cortesía DMV Iris Aguilar.

El día 7 de setiembre ingirió normalmente alimento y agua. Las mucosas, temperatura, así como el resto de los parámetros permanecen normales.
En la actualidad, se alimenta con ración balanceada de buena calidad y carne cruda de forma alternada.

A modo de información, pudo saberse que el felino pasó de vivir de un ambiente al aire libre -prácticamente las 24 horas del día-, a un apartamento sin posibilidad de salir hace aproximadamente 5 meses; con lo cual se sospechó en primera instancia que los vómitos tuvieran relación con un componente psicológico.
 

La colelitiasis es una afección caracterizada por la formación de cálculos en la vesícula biliar, compuestos generalmente por calcio y otras sustancias.
Puede no haber sintomatología, en este caso no hubo ictericia ni tampoco cursó con fiebre.

Posibles causas. Podría deberse a un enlentecimiento del flujo biliar por un mal funcionamiento de la vesícula, aumento de la consistencia de la bilis, por exceso de calcio o colesterol , o como consecuencia de procesos inflamatorios en los conductos biliares.

Diagnóstico. Debe hacerse el diferencial con otras patologías como enfermedades hepáticas, pancreáticas, o inflamación de vesícula y conductos biliares..
Lo ideal es la realización de un análisis sanguíneo para detectar posibles infecciones u obstrucciones.
Las radiografías, que en este caso pusieron de manifiesto la existencia de un cuerpo extraño, algunas veces no son efectivas, optándose por las ecografías.
Ya se puntualizó el por qué no se realizaron más exámenes colaterales.
En cuanto al tratamiento, podría intentarse la disolución de los cálculos, si el animal está fuera de peligro. La realización de una cirugía, primero con carácter exploratorio, y después como tratamiento es una posibilidad a tener en cuenta. Se procede a extirpar la vesícula, sobre todo porque en casos crónicos pueden producirse recidivas.
La utilización de vitaminas, antibióticos y protectores hepáticos forma parte del tratamiento.
Es conveniente indicar una dieta apropiada y realizar controles periódicos.

Caso clínico extraído de "Clínica Veterinaria La Paz" Canelones-Uruguay
Fuente para el análisis: PetMD